
Quiero que acaben estas dos semanas eternas. A mi paso por este agonizante final, siento que me golpeo una y otra vez con los muros que hay a mi alrededor. Me siento cansada, poco a poco pierdo la ilusión, me asaltan las dudas, me persigue la incertidumbre que avanza conmigo, agazapada, dispuesta a saltar en cualquier manera para espetarme las verdades.
Sea como sea, sigo, que es lo importante, un poco más triste quizá, que ayer, un poco menos lo estaré mañana.
Y quiere huir, a otro lugar, donde no hay barreras...


