Ella está en el horizonte. Camino dos pasos y ella se aleja. Nunca deja que la alcance. ¿Para qué sirve, entonces, la utopía?...para caminar.

viernes, 2 de enero de 2009

Principio

Comenzar es siempre raro y por ello, los primeros días del año suelen ser agridulces. Por lo menos para mí. Los propósitos están hechos, ahora viene lo más difícil, dejar de proponer para cumplir. Mi propósito de estudiar en navidad ha caído en el olvido y los exámenes de finales de enero me miran desafiantes. Mi frase de: aún hay tiempo sigue colgando en el aire.
Tuve la suerte de recibir el lunes pasado unos preciosos regalos por parte de mi amigo invisible. Aún no sé quién eres, pero la verdad que lo que has hecho por mí ha sido precioso. Gracias también a esa personita que me acercó la caja rosa donde venían los libros y los bombones que tantas sonrisas me han arrancado.
Porque con esto de la crisis, ya se sabe que hay poco dinerillo y los regalos deben llegar a los más pequeños. Los que estamos en proceso de ser mayores quedamos en un segundo plano. Pero a pesar de todo, la vida siempre se porta muy bien conmigo, dándome grandes regalos como una buena cena con buena gente, una noche bonita con amigos que disfrutan de las pequeñas cosas y, palabras desde el corazón.
Sigo esperando con muchas ganas noticias buenas de la mitad del mes. Ya os contaré si hay novedades.
Por ahora, no hay mucha más que decir. Sigo observando el cielo nublado, pensando y pensando en detalles de reyes, esperando, hablando, soñando...como siempre.

martes, 23 de diciembre de 2008

Días de nostalgia

Los últimos días de diciembre son siempre extraños, se me agolpan los recuerdos en la cabeza y las visiones en la imaginación. Antes que ponerme a repasar, busco nuevos propósitos. No es difícil ponerte grandes retos, lo verdaderamente complicado es cumplirlos y que no representen un garabato en un papel olvidado.
Qué año. Ha pasado de todo, me siento distinta, a ratos desconocida, a veces mayor. Me pongo a pensar, se transforma mi cuerpo en sentidos. Respiro la suavidad del colchón, el olor a césped cortado, el aroma a mar, el perfume de las depedidas, el amargo sabor de las derrotas, el afilado cuchillo de los errores, la inolvidable sensación de vértigo, la sorpresa, la calidez de los abrazos. Me pierdo en los lugares, en la tierra italiana, en las habitaciones a media luz. Y por más que lo intento alejar, no me puedo resistir y caigo en el pudo ser pero no fue.
Tantas emociones contenidas pronto en 366 días. Y parece que fue ayer cuando mi corazón soñaba con las aventuras que me depararía el año 2008.
Soy una terca nostálgica, una tonta sentimental. Pero sobre todo, y cruzo los dedos, una personita feliz que agradece todo lo que conforma su vida: un montón de caminos cruzados, puntos clave, horizontes no tan lejanos y sueños, muchos sueños...que, sorprendentemente, se hacen realidad.

martes, 9 de diciembre de 2008

Amiga utopía

A veces me gustaría no pensar. Sería muy fácil cerrar los ojos e imaginar una playa, incluso en estos días que la lluvia cae sobre el mar mezclándose con el salitre. Ojalá esas fantasías donde vivo perdurasen después de abrir los ojos tras la bofetada fría del despertador. Me gustaría encontrarme con una realidad más dulce, adornada de compasivas noticias que me hiciesen sonreír en el camino diario. Desearía tener un poder paranormal y jugar con el tiempo a mi antojo fuera del papel. Así podría detener esos instantes, revivir esos segundos donde la vida me dejó sin aliento, abrazar una y otra vez a los brazos que me amaron. Quizá algún día la luz no descubra el escondite en el que me refugio, arropada por mis quimeras. Puede que la palabra utopía, en un día no muy lejano, cambie su significado más intrínseco.
¿Quién dice que no es posible que me pierda en un universo de sentidos? Aunque rehuya de la sencillez, adoro la belleza de la verdad. Por eso me hago siempre mil preguntas, que nunca tienen respuesta. Y voy de un lado a otro, coqueteando con las mentiras piadosas, rindiéndome a la evidencia...porque me gusta ser complicada, porque se está bien revolviendo las piezas del puzzle, porque no quiero ser sólo una más.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Desencanto


Los días no son ni negros ni blancos; el tiempo no pasa despacio ni lento; el corazón no se altera ni se parte; mis ojos no brillan ni lloran; no estoy triste ni contenta. No veo el paraíso ni el abismo.
Pero una extraña sensación de vacío me llena por completo. Y eso es lo peor. No saber qué se siente.