
Sufro porque tú sufres. Y sé que hoy te veré llorar y no podré evitar llorar contigo. No sólo porque seas mi amiga del corazón, si no porque pienso en perder al compañero de toda una vida y mi alma se hace trizas. Levantarte en un colchón para siempre vacío de su olor. Saber que siempre vivirá en tus recuerdos, que hubo palabras que no tuviste tiempo de decirle, que nunca verá la carita de sus nietos y que, no te verá envejecer.
Ojalá pudiera escribirte, transmitirte algo que te reconfortara. Quisiera darte un abrazo fuerte, que desvaneciera tu dolor, tu pérdida, tu soledad. Lo que estoy segura, es de que aunque no esté en cada una de tus noches acompañándote, hoy estaré ahí.
Y, cada vez que tú me llames.