
No llega el frío. De nada sirve salir a buscarlo, porque vendrá solo, cuando sea la hora. Así que, sin más opciones, por la noche me acurruco bajo el edredón, cargada de deseo. Como siempre, la mesilla llena de libros, el corazón de recuerdos, la mente de nuevos sueños. Pero triste, espero al invierno.