
A veces deseo, con una fuerza que me asusta, volver al pasado. Ahora que veo las consecuencias de mis actos, ahora que sé lo que venía después de decidir. Pero nada es tan fácil, mucho menos la vida. Por eso pienso y repienso lo que voy a hacer, con la esperanza vana y falsa, de que de esa manera, no me equivocaré, no haré daño a nadie y podré mirar atrás sin ningún remordimiento, sin pena, orgullosa de mí misma.
Sin embargo, por más vueltas que le doy, en ocasiones no hay forma de no herir a otros, o incluso, de no herirme a mí misma.
Es la única pega que puedo achacarle a decir la verdad.