Ella está en el horizonte. Camino dos pasos y ella se aleja. Nunca deja que la alcance. ¿Para qué sirve, entonces, la utopía?...para caminar.

sábado, 13 de octubre de 2007

De frente

Observo la sucesión de tempestades. En mis ojos se refleja el caos y, sin embargo, desde fuera, todo parece esperar. He aprendido a no dejar que el miedo me nuble. Quizá se ha adentrado en mí la extraña sensación de que el tiempo pone las cosas en su lugar y que todo tiene un enrevesado, complejo e inexplicable porqué. Mis piernas se balancean suspendidas en el vacío, siento algo de vértigo pero aún lo controlo. Está decidido, no voy a dejar que nada me arrastre. Duele un poco, pero más duele engañarse.

3 comentarios:

niyah dijo...

No merece dar rodeos en vano...y si crees que vas a caerte...coge mi mano!!!

Un besote, cielo(K)(K)

JuanMa dijo...

Siempre es mejor mirar a la vida a los ojos, aunque duela.

No esperaba menos de tí, Valiente.

Muchos besos.

Juan Cosaco dijo...

Déjate caer por "Serendipity" y "Las Horas", por si te apetece reír y llorar un poco.
Las tormentas suelen limpiar la atmósfera, y luego se ven las cosas más claras.
Salud!