Ella está en el horizonte. Camino dos pasos y ella se aleja. Nunca deja que la alcance. ¿Para qué sirve, entonces, la utopía?...para caminar.

martes, 28 de octubre de 2008

Los invisibles

La cajita donde se encuentran todos nuestros sentimientos es frágil. Pero más fácil aún es herir a los que más queremos, y difícil, muy difícil, pedir perdón y reconocer nuestros errores.
Sigo pensando que no somos conscientes de lo que la vida nos ha regalado, de nuestra suerte. Valoramos muy poco lo que tenemos. Y vendemos nuestra alma a más de un diablo terrenal creyendo que la felicidad puede comprarse. Quizá no sea tan complicado construir un imperio como cuidar la relación con las personas que nos acompañan en nuestra vida, la más cotidiana, que no tenemos en cuenta sino cuando nos hace falta.
Para mí es un orgullo tener la familia que tengo, los amigos que me dejan estar junto a ellos y los conocidos, aquellos que se paran cuando te ven en la calle, los que te dirigen una sonrisa sincera alegrándose de que las cosas te vayan bien.
Sueño, y mucho, con miles de proyecto, pero nada tendría sentido si no pudiera contárselo más que a mi almohada. Doy gracias porque puedo tomar un café, llamar por teléfono, dar un abrazo...y es en buena compañía.

9 comentarios:

Isabel dijo...

Estoy convencida que sin los demás,la vida sería como mirarse a un espejo y no ver ningún reflejo.
Los demás nos ayudan a vernos tal y cómo somos,y si además nos quieren,estoy segura que no les importará descubrir, también, que estamos llenos de defectos, porque los comprenden y perdonan.
Contar con ellos es todo un lujo,amiga.Cuídalos mucho y quiérelos.
Eres afortunada,sí,y mucho...
Un besote grande. ;-)

Fran^^ dijo...

m gusta cuando yo me acuerdo de que soy TAN afortunado, das mucho más valor hasta a silbar cuando estoy sólo en mi ordenador dibujando. Me encanta mucho más cuando alguien me lo recuerda, y compartimos un momento de magia de valorar lo que ambos estamos teniendo, un círculo cerrado. Gracias por compartirlo en la distancia^^

Pandora dijo...

Estoy de acuerdo contigo en cierta forma, pero también he de añadir que a veces no es fácil apreciar todo eso de lo que hablas puesto que aparecen personas en nuestra vida que dificultan todo y no nos permiten sacar la parte positiva de las cosas. No es que pretenda plasmar una visión negativa pero no siempre es fácil estar agradecido, más si te encuentras con personas que disfrutan del sufrimiento ajeno.
Es una opinión más aunque es cierto que tampoco dejo nunca de agradecer todas las cosas (y personas) buenas de las que puedo disfrutar y que me acompañan en mis momentos sean malos o buenos.
Un saludo.

AMYLOIS dijo...

Creyendo que la felicidad puede comprarse....
En ese error hemos caido muchos, verdad?

un saludo.

jordicine dijo...

Como te endiendo! Pienso exactamente igual que tú. Hay que saber disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. Es lo único que tenemos. Un beso.

BIRA dijo...

Lorena, esas "pequeñas" cosas son las que, al menos para mí, marcan la diferencia. Es genial que sepas apreciarlas cuando las tienes (no todo el mundo lo hace). Yo, que vivo tan lejos de todos aquellos a los que quiero las echo más de menos que el comer, sniff, sniff.

Suerte con los proyectos!

Nanny Ogg dijo...

La mayoría de la gente prefiere hacer recuento de desgracias en lugar de pararse a pensar en todo lo bueno que hay en la vida. Si todos hiciéramos una lista de las cosas buenas de nuestra vida nos daríamos cuenta de lo afortunados que somos.

Besos

Bolero dijo...

muchos de estos momentos son incomparables, pero hay tan pocos q son sinceros...

muakkkkkkkkkkkkkkk

Gemma dijo...

Pues es bueno ser así, yo también doy las gracias por tener a quien tengo a mi alrededor...sobre todo y por encima de todo...buenas personas, que se preocupan por mi y yo por ell@s, al fin y al cabo, ¿qué nos quedaría? es muy importante sentirnos queridos, aunque nunca olvidarnos de darnos amor también a nosotros mismos, para después poder compartirlo...Muy bonito tu post. Un abrazo.